5 Things Everyone Gets Wrong About Breakfast

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TIME

This article originally appeared on RealSimple.com.

Breakfast has long reigned as the most important meal of the day. But while it’s historically been praised for everything from hunger busting properties to magical weight loss powers, recent science suggests those cornflakes or scrambled eggs aren’t all they’re cracked up to be. Here are five breakfast myths… debunked.

Myth 1: Eating breakfast makes you lose weight.
Previous research stated that eating breakfast could help fight obesity—and that weight-busting power has been touted for decades. But now newer findings suggest that this older research may have been misinterpreted. One study’s breakfast eaters reported more physical activity and another saw success in participants who changed their entire eating habits as a whole, The New York Times reports. More recent research finds the opposite of what we once believed: that eating breakfast is linked with slightly more physical activity, but not a…

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So much Arctic ice has melted that we need a new atlas

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Es tanta la pérdida de hielo que hay que modificar mapas

Quartz

It used to be wars, Communism and colonialism that kept atlas illustrators on their toes. These days, though, their biggest headache is global warming.

For instance, when the National Geographic Atlas of the World is published this coming September, its renderings of the ice that caps the Arctic will be starkly different from those in the last edition, published in 2010, reports National Geographic.  That reflects a disquieting long-term trend of around 12% Arctic ice loss per decade since the late 1970s—a pace that’s picked up since 2007. This comparison from the US National Snow and Ice Data Center, although not the one used by National Geographic, should give a sense of how much skimpier that Arctic ice cover has gotten:

But drawing Arctic ice isn’t as uncontroversial as you might think. A few years ago, the Times Atlasmistakenly suggested that the Greenland ice sheet had shrunk by 15% since 1999, which it later retracted. Even…

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Los narvales y su curioso aspecto

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Si me leen desde la siempre hermosa Ciudad de México sabrán que esta semana hemos tenido tiempo frío, húmedo y hostil. Si me leen desde cualquier otro lugar, les explico que los chilangos somos una especie muy delicada que no puede vivir por arriba de los 27ºC ni por debajo de los 20ºC y toda esta semana hemos tenido temperatura máxima de 15ºC y lluvia.

Con ese contexto, entenderán que me tacharon de loca por nadar en la alberca descubierta del deportivo tres veces esta semana. Ayer era la única persona nadando y cuando un profesor me preguntó por qué, le respondí que tengo complejo de narval. Me quedé pensando en los narvales, teniendo una hora y una alberca sola sin que nadie me interrumpa tuve mucho tiempo para visualizarlos y preguntarme la utilidad de su «cuerno». Y digo «cuerno» porque lo visualizaba así:

narwhaldance

Que es una imprecisión tan grande que me van a confiscar mi colección de videos de Jaques Cousteau por ignorante porque su imagen, la que los llevo a ser comparados con unicornios y a ser el misterio favorito de los biólogos marinos es esta:

Imagen

Este aspecto tenía confundidos a todos quienes lo vieron en las aguas árticas y del atlántico norte.

Si no han vito Vikings, de History Channel, empiecen a verla.

Si no han vito Vikings, de History Channel, empiecen a verla.

Los vikingos —quienes tenían más visión comercial que saquear Northumbria— los cazaban, hacían filetitos para alimentar sus tremendos músculos, usaban su grasa para impermeabilizar barcos y quemar en sus lámparas; también estafaban celtas y griegos vendiéndoles «cuernos de unicornio» por mucho oro.

Era tan valioso y costoso porque se creía que el cuerno de unicornio evitaba y curaba envenenamientos, plaga, peste y demás enfermedades del medioevo.

Incluso el trono real de Dinamarca está hecho de «cuernos de unicornio», o eso le decían a quienes se acercaban, en realidad eran colmillos de narval.

No sé si los vikingos tuvieron alguna curiosidad científica en los narvales pero sí sabemos que ellos los bautizaron: la palabra «narwhal»  —«narval» en inglés— viene del noruego antiguo «nár» que significa «cadaver» como referencia a su color pálido, evolucionó al danés y al holandés como «narwhal» y, tras el periodo de The Danelaw en Gran Bretaña, el nombre en inglés se conservó como calca del danés.

Lo que el «hombre moderno»  se preguntó al ver a esa extraña ballena ártica con un «cuerno de unicornio» fue «¿Qué es eso?» y «¿Para qué le sirve esa lanza en la cabeza?» pero las primeras investigaciones y clasificaciones de la National Geographic Society arrojaron que:

El narval (Monodon monoceroses un mamífero marino perteneciente al orden de los cetáceos. Se engloba dentro de la familia de los Monodintae ya que cuenta con un solo colmillo. Esta es la característica más peculiar de este cetáceo, su largo colmillo que puede llegar a medir 2 metros y pesar 10 kilos. En realidad a los narvales les crecen dos dientes pero uno de ellos, el derecho, nunca sale de la encía mientras el izquierdo, solo en el caso de los machos, emerge de la parte delantera de la mandíbula. Este colmillo no para de crecer hasta la muerte del animal y lo hace en espiral hacia la izquierda.

Diente Humano

Diente Humano

Ese colmillo es muy especial porque, además de ser enorme y crecer en espiral, está compuesto diferente que los dientes de todos los demás mamíferos. Por ejemplo, el humano, tiene al centro una pulpa, en ella se alojan los nervios y vasos sanguíneos; la dentina es la sustancia amarillenta que compone mayor parte del diente y es el segundo tejido más duro del cuerpo. La dentina está recubierta por el esmalte, blanco y que funciona como pátina para protegerla.

El colmillo de narval, tiene la dentina como capa central y está recubierta por una capa gruesa de «cemento dental», un material muy blando que le permite ser flexible así que, como una rama de bambú, puede doblarse hasta 30 centímetros hacia cualquier lado. Además, su pulpa es mucho más grande que en otros mamíferos —como elefantes y morsas—, lo que llevó a la conclusión de que tiene muchas terminaciones nerviosas.

Detalle del colmillo

Detalle del colmillo

Maxilar de un doble colmillo.

Maxilar de un doble colmillo.

Los científicos han blandido y rechazado una larga lista de hipótesis sobre la función y utilidad del colmillo izquierdo… O sí, es sólo el izquierdo, tienen colmillo derecho pero no sobresale, apenas uno entre 500 individuos tienen ambos colmillos y su cráneo parece de mastodonte.

Las grandes mentes de la biología creyeron que el colmillo izquierdo servía de picahielo, de modo que pudieran salir a respirar, pero al ser tan flexible tuvieron que descartar esa idea.

Creyeron que era un arma y que luchaban constantemente por alimento y hembras, pero observaron que son pacíficos: se alimentan de calamares y moluscos, que son muy abundantes, y son muy compartidos durante el apareamiento. No descartan que algunos peleen porque han visto narvales machos con colmillos rotos y otros con cicatrices en el lomo pero no parece ser la función principal.

Un dentista de Connecticut llamado Martin Nweeia, quien es el jefe investigador de la facultad dental de la Universidad de Harvard, viajó al artico en 2005 y recogió muchas muestras dentales de narvales, y descubrió que diez millones de diminutas conexiones nerviosas van desde el nervio central del colmillo del narval a su superficie exterior ¿Por qué habría un colmillo de romper las reglas del desarrollo normal presentando millones de sendas sensoriales que conectan su sistema nervioso con el gélido ambiente ártico?

Nweeia descubrió que el colmillo es un órgano sensorial hidrodinámico que percibe cambios en la temperatura del agua, en la dirección de la corriente, presión y movimiento. Como si recabar toda esa información a través de un diente no fuera suficiente, determinan cambios  para los que los humanos necesitamos equipos como la concentración de la salinidad y la presencia en el agua de proteínas que liberan algunos peces.

Si piensan que el colmillo es sólo la antena con la que reciben datos, están subestimando al narval. Nweeia planteó que también posee habilidades táctiles que permite que se comuniquen entre sí porque, además de fascinantes, son muy sociables y generan vínculos con mucha facilidad.

Phillip J Fry y su amigo narval

Phillip J Fry y su amigo narval

Son tan sociales, que son presa fácil para los cazadores. Los inuits aprovechan todo lo obtenido del animal: piel, grasa, órganos, sangre, huesos y dientes. Sin embargo, los narvales se encuentran en peligro de extinción a causa del tráfico de sus colmillos —igual que elefantes y rinocerontes— y por la destrucción de su habitat.

El único modo de evitar que acompañen al rinoceronte negro en la memoria de los animales sorprendentes que alguna vez poblaron la tierra, es bloquear la demanda de marfil y frenar las perforaciones petroleras en el ártico. Pero yo sólo quería contarles los increíbles que son, no hacer un panfleto de Greenpeace.

 

Los dejo con un tributo musical

Besar para conocer

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Todos tenemos alguna película rosa que nos gusta, no importa si somos hombres o mujeres, cínicos o románticos, todos tenemos algún placer culpable relacionado con historias de amor. La de un buen amigo es Buffalo ’66, la mía es Legends of the Fall. Y en todas, el momento cumbre es un beso. Ese que creemos que dice «y vivieron felices por siempre» aunque realmente dice «y comprobaron su compatibilidad para una relación».Gone with the wind

Si bien, algunos hemos besado en más de una historia que no duró para siempre; científicos de la Universidad de Oxford publicaron una investigación que vincula los besos con la calidad de una relación y el diferente valor que hombres y mujeres le damos  los besos.

La profesora de Oxford e investigadora Robin Dunbar explicó que «la selección de pareja y el cortejo de los humanos es muy complejo, pues lo componen una serie de periodos para evaluación donde cada sujeto se pregunta ‘¿debo continuar con esta relación?’ La atracción inicial está compuesta por factores de rostro, cuerpo y sociales. Las valoraciones se vuelven más constantes conforme avanzan los periodos de cortejo, y aquí es donde besarse entra en función».

Los investigadores trabajaron con 900 personas (308 hombres y 594 mujeres), la mitad del grupo estaba en una relación monógama a largo plazo en el momento en de la encuesta. Les preguntaron cuál pensaban ellos que era la importancia de besarse en una relación, tanto a largo plazo como a corto plazo.

Los encuestados que se calificaron a sí mismos como atractivos y quienes tenían más relaciones casuales o cortas, se mostraron inclinados a asignar una alta importancia a los besos.

La importancia cambió en el grupo de gente en relaciones comprometidas: más mujeres que hombres clasificaron besarse como importante.

No sólo evaluaron cuánto les importaba besarse sino cuándo, en relación con el contacto sexual. La investigación arrojó que, en términos generales, es más importante besarse antes del sexo; sin embargo, a partir de ahí se fue en picada. Besarse quedó jerarquizado como «menos importante» durante el sexo, «aun menos importante» después del sexo y «lo menos importante» en momentos no sexuales.

Buffalo '66

Aún así cuando los investigadores volvieron a preguntar a aquellos en relaciones comprometidas, calificaron besarse «igual de importante» antes del coito y en momentos no sexuales.

Estudios previos afirman que un beso es más que unir labios, es un vistazo a tu futuro reproductivo con esa pareja. Por eso hay veces que alguien que te atraía mucho dejara de gustarte tras el primer beso.

La profesora Helen Fisher de la Universidad de Rutgers y autora del libro Why Him, Why Her: Finding Real Love by Understanding Your Personality uno al otro y si querremos besarnos nuevamente.beso transmite olores, sabores, sonidos y señales táctiles que afectan como los individuos nos percibimos el uno al otro… O si querremos volver a besarnos.

El subconsciente detecta el sistema inmune del otro a través del olfato de modo que podamos elegir a alguien que lo complemente, Fisher dice que las mujeres tendemos a elegir parejas cuyo sistema inmunológico sea opuesto al nuestro.

El Laffayette College nos explica que somos esclavos de nuestros neurotransmisores, los químicos con los que «sentimos» los mensajes de nuestro cerebro, porque que al besarnos liberamos oxitocina –también llamada «hormona del amor» al ser la responsable de generar lazos– y cortisol –que disminuye el estrés.

Así que besen, besen mucho. Sólo así sabemos si esa persona nos conviene –biológicamente hablando– y, si no funciona, al menos logramos relajarnos.

En el tintero

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De lo último que escribí para Algarabía es ¿Qué onda con el TDAH? pero se me quedaron cosas en el tintero, cuestión de espacio.

Me llamo Tula y tengo TDAH. No, no me presento así en ningún grupo de apoyo y nunca he buscado uno. Sólo que en mi seminario de periodismo científico me aconsejaron contar historias, y la historia de TDAH que mejor me sé, es la mía. Así que jugaré al “gonzo” y les contaré mi historia de descontrol y drogas… algo así como Fear and Loathing in elementary school.

TDAH significa Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, en la niñas normalmente se presenta sin hiperactividad pero ni en eso soy femenina. Me lo diagnosticaron a los cinco años, casi seis, que entré a la primaria bilingüe.

En preescolar tenía buenas calificaciones y -aunque todos mis classworks tenían sellito de perico- acumulé un buen número de estrellitas en la frente. Y de pronto, the horror comencé a dar problemas: platicaba demasiado en clase, escribía cuentos y otras desfachateces que nada tenían que ver con el resumen que debíamos copiar del pizarrón, me mandaban de tarea el trabajo que no terminaba en clase, olvidaba el cuaderno de clase en el salón, cada recreo me subía a la jacaranda del patio.

Mis maestras se hastiaron y mandaron llamar a mis papás, quienes ya habían pasado vergüenzas tipo “Tula dice que siempre toman Caribe Cooler y le dan” o  “Tula le tiró un diente a Adrián” y no asistieron a su cita esperando buenas noticias. Se encontraron con cuadernos llenos de historias de pegasos, dibujos de centauros y poesías al Sol -tenía cinco años ¿qué esperaban? ¿Las flores del mal?- pero nada del resumen de Volcanoes are… que tuve que repetir diez veces como castigo por distraer a Alan y a Luis Paul.

Mis papás se preocuparon. Fui a dar a terapia. La psicóloga aceptó tratar los problemas de conducta pero mi caso la rebasaba. El pediatra recomendó un neurólogo. El neurólogo me aplicó un electroencefalograma, que reveló que el flujo de electricidad en mi cerebro era irregular y habían ondas preocupantemente altas: “Tula tiene propensión a la epilepsia” y llegó el anticonvulsionante, la Carbamacepina.

El primer lunes medicada nada cambió: seguí distrayendo al grupo, apuntada Ad infinitm en el pizarrón por la ñoña a la que la maestra dejaba a cargo cuando salía del salón, rompí mi record de altura subiendo la jacaranda y en lugar, de repetir mi recitación sobre el elefante, canté Bicycle race.

Volvieron mis papás a la escuela: “Tula no puede concentrarse por más de cinco minutos”. Jugué con el teatro guiñol de la psicóloga, quien reconfortó a mis papás:

– Tula no es tonta, tiene habilidades acordes con las de sus pares de ocho años.

-Tula tiene cinco.

El neurólogo mandó una resonancia magnética, estudio de coeficiente intelectual, platicó con toda la familia y el resultado fue evidente: “Tula tiene Síndrome de Déficit de Atención.” Vino el Metil fenidato y mis maestras tuvieron tregüa.

Los rasgos están documentados desde hace más de 100 años por un pediatra inglés: un paciente sin capacidad para discriminar estímulos, que no mantiene el interés ni en un juego por un periodo mayor a diez minutos pero es igual o más inteligente que cualquier niño de su edad. La clasificación cambió de síndrome a desorden y de desorden a trastorno en los últimos quince años.

Mi mamá me explicó como le dijo el pediatra que me explicara así que, para mí, mi cabeza era como una manzana roja, que está sana y por dentro está bien pero tiene una manchita verde a la que le falta madurar.

Aquí necesito un dibujo de Allie Brosh para mostrar la cara que puse con esa explicación… y sigo poniendo.

Esa manchita verde era mi lóbulo frontal, el área rectora del cerebro donde se controla la personalidad, el manejo de las emociones y los estímulos ¿Recuerdan mi electricidad inestable? Estaba en el lóbulo frontal, donde las ondas altísimas me retaban a subir árboles y paredes; las ondas bajas me hundían en un mutismo fantasioso en el que nacían los cuentos.

Con el Ritalín mis maestras tuvieron algo de paz, la terapeuta hizo énfasis en que creara lazos sociales y que encontrara una válvula de escape a la hiperactividad. Sugerí scouts y tres semanas después estaba de campamento. Con los scouts vinieron las pequeñas responsabilidades, la vida al aire libre y me hice de amigos un poco más grandes que yo.

Los estudios neurológicos de los últimos años han demostrado que el TDAH se alimenta de rasgos de otros trastornos conductuales: epilepsia, trastorno obsesivo compulsivo, síndrome de asperguer, trastorno bipolar y autismo.

En cada caso, algún lado del pentágono crece más. En mi caso, crece hacia la epilepsia y hacia el síndrome de asperguer. No es de extrañarse, en mi familia el asperguer es tan común que nos insultamos y no nos hiere. De hecho, cuando a alguien se le diagnostica cualquiera de estos trastornos, toda la familia debe pasar a la silla de electroencefalogramas, al tubo de resonancia magnética y, algunos, al diván: ya se detectó el grupo de genes que transportan estos desórdenes y las familias los comparten.

La verdad, no me quejo. El TDAh nunca sirvió de pretexto para traer calificaciones bajas y estuve adelantada un grado escolar hasta la prepa… Con un lóbulo frontal así, la adolescencia se convierte en un periodo difícil y, estadísticamente, muchos pacientes de TDAH se inclinan hacia el consumo de drogas; si desde niño las pastas te quitan tus problemas, es lógico que las consumas para “otros problemas”.

Hoy tengo 23 años y en lugar de escribir la presentación de mi tesis, estoy escribiendo esta entrada. Terminé la carrera con buen promedio, escribo en revistas, tengo el mismo novio desde hace casi cuatro años, soy jefa de una tropa scout y no me asusto cuando los papás me dicen que sus hijos tienen problemas de atención, sé por lo que pasan.

El déficit de atención es real, no es pretexto para no disciplinar a los niños, no es lo mismo que multitasking y no es producto de la vida “multidisciplinaria y demandante de las últimas décadas”. La diferencia entre un paciente con TDAH y el señor grosero que revisa su mail desde su smartphone en medio de una conversación, es lo que perseguimos: el señor grosero, te ignora, el paciente con TDAH no puede evitar distraerse con su propio manoteo.

El Peso del Punto Final

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Cuando el lector se enfrenta con la narración de A sangre fría de Truman Capote, surgen dos preguntas ¿Cómo pudieron hacer eso? Que queda explicada durante las entrevistas a Perry y a Hickook; y ¿Cómo soportó el periodista 5 años inmerso en esa historia? Para resolver esa interrogante hay que revisar a otros autores.

El director Bennett Miller consultó a Gerald Clarke, quien convivió con el autor para su propia novela Capote, una biografía, en la que se basó Miller para el guión de su largometraje.

Ambos retratos muestran a un intelectual, homosexual y alcoholico cuya presencia genera más revuelo en un poblado del centro-Oeste de Estados Unidos, que el crimen que lo llevó ahí: el asesinato de los cuatro miembros de la familia Clutter en su granja. El texto del Capote sólo habla a través de los asesinos y quienes los condenan.

Las planicies de Kansas en 1966 sí invitaban a huir a algún lugar sobre el arcoiris; sea donde fuere sería mejor que un pueblo olvidado, donde la vida transcurre entre trigo y soledad, la visión de justicia es pena de muerte y los deudos de la víctima se vuelven verdugos del culpable.

Truman Capote dedicó cinco años a conocer íntimamente a los autores del asesinato de Holcomb, se involucra con ellos más allá de las preguntas obligadas para su nota, siente empatía con Perry: víctima de la fatalidad, siguió la senda de la sangre pues era la única que conocía.

Sólo en la cinta podemos ver a Capote dudando de escribir la siguiente página, sabiendo que cada palabra impresa en ella ajustaba más la cuerda alrededor de los cuellos de aquellos hombres ¿Quién era más sádico, entonces?

En A sangre fría la voz que narra se siente helada contra el tímpano del lector como frívolo es el guión de Desayuno en Tiffany -obra del mismo hombre-, podríamos imaginar una confesión cínica, que se regodeaba en la sangre de sus víctimas.

En Capote, de Miller, somos testigos de un hombre estableciendo vinculo con otros dos hombres. Sin etiquetas. Sin barrotes que los separen. Comparten un cigarro. Cuentan sus historias. Se conocen. Se relacionan. Son humanos.

¿Qué tanto altera un punto final? Capote discute consigo mismo para convertirse en la Penelope de la narrativa: entrevistando de día y cabilando de noche, duda terminar su reportaje pues su investigación prolonga la vida de dos condenados; tiene en la punta de su pluma dos vidas, resulta intoxicante tener el futuro de otro ser humano sus manos y se encuentra en igualdad de circunstancias que sus protagonistas.

¿Por qué realiza Miller su cinta en 2005? Porque el mundo no es tan diferente como aquel que rompió la espina de Perry y de Hickook; la pena de muerte sigue siendo tema de discusión. Los gobiernos monopolizan la industria de la muerte: envían tropas a Afganistán e Iraq, mantienen presos en Guantánamo, aplican la inyección letal a presuntos terroristas, y en Kansas todavía buscan llegar a algún lugar sobre el arcoiris.